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Autor Tema: ''Día internacional contra el trabajo infantil'' 12-06-15  (Leído 1189 veces)  Share 

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13 de Junio de 2015, 02:57:17 pm
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''Día internacional contra el trabajo infantil'' 12-06-15
« en: 13 de Junio de 2015, 02:57:17 pm »





Desde que se sancionó la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (CDN), en 1989, el mundo  ha recorrido un camino hacia la consolidación del paradigma de la protección integral de los derechos de niños, niñas y adolescentes. Con la adecuación normativa progresiva en los diferentes estados firmantes, y la creación de organismos específicos y prácticas institucionales, el trabajo infantil ha recibido la dura condena por parte de organismos públicos, instituciones de la sociedad civil e intelectuales preocupados por la dignidad como piso para la inclusión de los jóvenes en la ciudadanía plena.
La Organización internacional del Trabajo (OIT), máxima autoridad mundial en la materia, repudia y combate el trabajo infantil refiriéndose a la necesidad de abolirlo en todas sus formas, ya que considera que representa la negación de la oportunidad de ser niños. “En la actualidad, cerca de 215 millones de niños trabajan en el mundo, muchos a tiempo completo. Ellos no van a la escuela y no tienen tiempo para jugar. Muchos no reciben alimentación ni cuidados apropiados”. Entre las preocupaciones principales con respecto a esta problemática, se destaca el hecho de que “Más de la mitad de estos niños están expuestos a las peores formas de trabajo infantil como trabajo en ambientes peligrosos, esclavitud, y otras formas de trabajo forzoso, actividades ilícitas incluyendo el tráfico de drogas y prostitución, así como su participación involuntaria en los conflictos armados.” Como respuesta, la OIT ha desarrollado el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), con el objetivo de “alcanzar la abolición efectiva del trabajo infantil”.En el ámbito nacional, el Ministerio de Trabajo de la Nación ha creado  la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, CONAETI, en la cual participan articuladamente diferentes ministerios: educación, justicia y derechos humanos, economía, producción, interior, salud, planificación y relaciones exteriores.En la página web de la CONAETI puede leerse que “Se entiende por trabajo infantil a toda actividad económica y/o estrategia de supervivencia, remunerada o no, realizada por niñas y niños, por debajo de la edad mínima de admisión al empleo o trabajo, o que no han finalizado la escolaridad obligatoria o que no han cumplido los 18 años si se trata de trabajo peligroso”.El artículo 32 de la CDN establece que “Los Estados Partes reconocen el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social.” Con este artículo la Convención establece, como puede leerse en el sitio web de la CONAETI,  que “el niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. No será objeto de ningún tipo de trata. No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo que pueda perjudicar su salud o su educación, o impedir su desarrollo”.



Es de público conocimiento que en nuestro país la vocación abolicionista enunciada más arriba dista de ser una práctica cotidiana, tanto en el ámbito rural como el urbano, a pesar de los esfuerzos oficiales y los alcances de la difusión  sensibilización sobre el  problema. Porque en realidad cabe preguntarse quiénes son los actores que realmente están preocupados por los niveles de informalidad, no registración y violación de los derechos humanos existen especialmente en el trabajo rural. Recientemente el periodista Horacio Verbitsky publicó en el diario Página/12 una nota acerca de las condiciones de esclavitud en la que se desempeñaban cientos de trabajadores “golondrina” en el norte de la provincia de Buenos Aires, en las explotaciones agrícolas de grandes empresas de renombre internacional. Como respuesta, el Estado provincial y nacional repudiaron la existencia de estas modalidades laborales, mientras los dirigentes de las principales entidades patronales agropecuarias relativizaron la cuestión.   
 
En Argentina, miles de niños y niñas se ocupan en tareas que hacen a la supervivencia de su familia. Desde la atención del comercio familiar, pasando por la mendicidad o el uso como mano de obra en cosechas, los niños y niñas ayudan, desde un preocupante cono de sombras al sostén de la economía.
El proceso de “sojización” experimentado por nuestro país, además de obligar a muchas familias rurales a migrar a las ciudades, incluyó la explotación degradante de niños a los que se somete, entre otras actividades, a ser banderilleros, una de las tareas más insalubres del sistema agrícola, puesto que deben orientar a los aviones que arrojan químicos fumigadores desde aviones a los cultivos. Cuando realizan esta tarea los niños son literalmente “fumigados” ellos mismo por quienes fumigan los cultivos. La ingesta de agroquímicos no solo es fatal sino que es una expresión casi literal de lo que millones de personas son actualmente. La vida de esos niños vale mucho menos que los granos de soja a los que se “protege” con agrotóxicos. El “excedente” humano no supera en consideración de los empresarios sojeros, a las plagas que asedian a las oleaginosas.Según el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, en el ámbito rural los riesgos acechan a los niños porque “se incorporan a realizar actividades a una temprana edad, primero para cuestiones relacionadas con el mantenimiento del hogar, como el cuidado de los más pequeños del núcleo familiar. A los seis o siete años, los niños comienzan a colaborar en la cosecha. A los once o doce años comienzan sus tareas aplicando agroquímicos con mochila. Entre los agroquímicos que los menores utilizan se encuentran algunos de gran toxicidad, tales como el heptacloro o el bromuro de metilo”.
Trabajo: explotación o aprendizaje, una falsa dicotomía

Según la misma fuente, “Las características que asume el trabajo de los niños en las tareas agrícolas, muchas veces hacen difícil su percepción”. Esta invisibilidad se debe a varias causas: la lejanía con respecto a las ciudades, rutas importantes y accesos, es una de ellas. Sin embargo, el punto que resulta más conflictivo en el análisis del fenómeno es su naturalización. “Para las familias rurales, por la tradición cultural, es algo natural que sus hijos menores ayuden en las tareas laborales de los adultos y, muchas veces, se considera que trabajando desde niño se aprenderá mejor el trabajo de sus padres, valorizándose como más favorable este tipo de formación que la que puedan recibir en la escuela”.

Sin dudas el factor “transmisión cultural” en algunas formas del trabajo infantil existe, y para no caer en una mirada idealizada de la vida cotidiana de una familia, es importante reconocer que además de los saberes específicos de una tarea –por ejemplo la alimentación de los animales- los niños aprenden valores como la responsabilidad, la solidaridad, la disciplina, entre otros. Sin embargo, de lo que se trata es de preguntarnos en qué medida ese trabajo resulta, por un lado violatorio de otros derechos que no pueden ejercerse, y sobre todo si esa labor es imprescindible para la subsistencia de una familia. Si el niño levanta los platos de la mesa, o los lava, o ayuda a poner la mesa, o alimenta a las gallinas, riega la huerta alternativamente como parte de la colaboración con la familia, o si cumple todas esas tareas porque los adultos deben trabajar una cantidad excesiva de horas para poder subsistir.Pero en el mundo rural, los niños no solamente realizan estas tareas de reproducción, sino lisa y llanamente son parte fundamental del trabajo productivo, del que permite a la familia conseguir sus ingresos.Como señala la CONAETI, es indudable que una de las razones para el empleo de los niños es que resultan mano de obra barata, “fundamentalmente porque al ser ilegal, solo puede darse en el sector informal y en consecuencia, sobre la remuneración no deben cargas sociales ni administrativas, ni seguros computables”.El mismo organismo considera que “Para la familia rural es natural que sus hijos trabajen. Muchas veces consideran que la pobreza y el trabajo manual es parte de su destino y que trabajando desde niño se aprenderá mejor la tarea y más preparado se estará para ganarse el sustento”. Al mismo tiempo, se afirma que “las normas jurídicas son pensadas y desarrolladas para el ámbito urbano. El sector rural es uno de los caracterizados como invisibles, como aquellos a los que no puede llegar ninguno de los servicios de inspección. La relación no permanente en el ámbito rural constituye la circunstancia que más favorece el trabajo infantil. Es de difícil constatación ya que los períodos de duración de este tipo de relación laboral son muy cortos. Pueden ser de horas o días y, al igual que en el sector urbano, la precarización de las relaciones laborales se ha incrementado en forma constante.Este argumento resulta comprensible desde el punto de vista de la complejidad de un territorio extenso como el de nuestro país, y con un calendario de trabajo rural estacional. Sin embargo, la pregunta que cabe hacerse es si el problema reside en que la familia explota a sus hijos, o en las grandes empresas que pagan por peso o por cantidad las cosechas.  Si todos podemos reconocer como un hito en la conceptualización de los Derechos Económicos y Sociales en la conquista de la jornada de 8 horas laborales diarias, ¿por qué naturalizamos que en determinados sectores de la economía el salario dependa exclusivamente de la cantidad?                                                                                                                                                  Como explica el sitio web de CONAETI con respecto al trabajo infantil rural, “la remuneración es medida por el rendimiento. Esto implica que no existe una remuneración individual para el niño, sino que el fruto de su tarea es computada en el conjunto de su familia y pagada a quien la encabeza. La pobreza genera trabajo infantil que impide la educación y la calificación, siendo a su vez causa de nueva pobreza”.Como en toda problemática social compleja, conviene hacerse las mejores preguntas, y no echar mano de argumentos de supuesto “sentido común” que suele ser más un sentido moralizante que de derechos.

http://planetavivo.cienradios.com/dia-mundial-contra-el-trabajo-infantil/





http://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_Mundial_contra_el_Trabajo_Infantil
Se que la fecha fue ayer pero es un tema pendiente de los gobiernos, multinacionales, empresas importantes de distintas naciones y de toda las sociedades a resolver , debemos brindar a nuestros niñ@s y adolescentes una educación con calidad y que vivan una infancia y adolescencia feliz , todo es posible si hay voluntad y se toma decisiones políticas adecuadas en los distintos ordenes que le competen.






« Última modificación: 13 de Junio de 2015, 03:07:03 pm por Contact♥♥ »
"Quien te lastima te hace fuerte, quien te critica te hace importante, quien te envidia te hace valioso, y a veces es divertido saber que aquellos que te desean lo peor, tienen que soportar que te ocurra lo mejor"