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Autor Tema: 12 de octubre, día de la diversidad cultural II  (Leído 259 veces)  Share 

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12 de Octubre de 2014, 12:32:09 pm
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12 de octubre, día de la diversidad cultural II
« en: 12 de Octubre de 2014, 12:32:09 pm »
“Dijeron que eran incivilizados, y los evangelizaron. Dijeron que eran incultos, y les mostraron la Biblia para que aprendan a arrodillarse. Dijeron que eran analfabetos, por eso, les enseñaron dos palabras muy importantes: robo y exterminio. Se recuerda el día de la raza como el primer genocidio vivido en nuestro continente, y reafirma los derechos, de todos los hombres de América, sin distinción de raza ni religión.

“Día del Respeto a la Diversidad Cultural” es el nombre que recibe en Argentina la celebración del 12 de octubre a partir del decreto presidencial 1584/2010 publicado el día 3 de noviembre de 2010

La antigua denominación "Día de la Raza" es absolutamente inadecuada. La Convención Internacional sobre la Eliminación  de Todas las Formas de Discriminación Racial, indica el documento,  determina que "toda idea o doctrina de superioridad basada en la  diferenciación racial es científicamente falsa, moralmente condenable y  socialmente injusta". La intención es que el feriado se transforme en  una jornada de valorización de las identidades étnicas y culturales y de  reflexión histórica. Para el INADI, la utilización del término "raza" es abandonada por su carencia de sustento científico porque la biología no ha podido demostrar la existencia de estructuras genéticas de "raza", además de razones políticas y culturales.  El cambio en el significado del feriado implica armonizar la legislación nacional con el derecho de los pueblos  indígenas, consagrando y reconociendo que los derechos humanos tienen  los caracteres de universalidad, indivisibilidad e interdependencia.



TEXTO Nº 1     
Hubo un tiempo en el que todo era bueno. Un tiempo feliz en el que nuestros dioses velaban por nosotros. No había enfermedad entonces, no había pecado entonces, no había dolores de huesos, no había fiebres, no había viruela, no había ardor de pecho, no había enflaquecimiento. Sanos vivíamos. Nuestros cuerpos estaban entonces rectamente erguidos. Pero ese tiempo acabó, desde que ellos llegaron con su odio pestilente y su nuevo dios y sus horrorosos perros cazadores, sus sanguinarios perros de guerra de ojos extrañamente amarillos, sus perros asesinos.     Bajaron de sus barcos de hierro: sus cuerpos envueltos por todas partes y sus caras blancas y el cabello amarillo y la ambición y el engaño y la traición y nuestro dolor de siglos reflejado en sus ojos inquietos nada quedó en pie, todo lo arrasaron, lo quemaron, lo aplastaron, lo torturaron, lo mataron. Cincuenta y seis millones de hermanos indios esperan desde su oscura muerte, desde su espantoso genocidio, que la pequeña luz que aún arde como ejemplo de lo que fueron algunas de las grandes culturas del mundo, se propague y arda en una llama enorme y alumbre por fin nuestra verdadera identidad, y de ser así que se sepa la verdad, la terrible verdad de cómo mataron y esclavizaron a un continente entero para saquear la plata y el oro y la tierra. De cómo nos quitaron hasta las lenguas, el idioma y cambiaron nuestros dioses atemorizándonos con horribles castigos, como si pudiera haber castigo mayor que el de haberlos confundido con nuestros propios dioses y dejado que entraran en nuestra casa y templos y valles y montañas.     Pero no nos han vencido, hoy, al igual que ayer todavía peleamos por nuestra libertad.

Cambiemos la visión de nosotros, de nuestros hijos, demos identidad

Muchos tendrían que revisar sus prioridades, su humanidad y su solidaridad (que no es lo mismo que caridad)
La patria es el otro